El parricidio de Goñi

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La célebre leyenda cuenta que el noble Teodosio de Goñi, engañado por el Diablo, vuelve de noche a su hogar creyendo que su esposa está acostada con otro hombre. Francisco Navarro Villoslada en su monumental novela “Amaya o los vascos en el siglo VIII” relata el terrible suceso:

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“Acercóse a tientas, apoyándose en las paredes, porque temblaba de pies a cabeza. Delante ya de la puerta, algo había sentido que disipaba las dudas o temores que a cada paso le asaltaban. Estaba escuchando con el alma entera clavada en el oído. Por de pronto quedó sobrecogido de la más siniestra alegría. El tálamo nupcial estaba ocupado; los criminales no habían huído. Nadie, nadie en el mundo podía arrebatarle ya el placer de vengarse por su mano. Si mataba a los dos, si no perdonaba a ninguno, la ley le absolvía. Mas él entonces no se acordaba de leyes, y por encima de todas las del universo hubiera saltado para satisfacer su rencor (...). Teodosio percibía claramente el respirar de dos distintas personas en el lecho (...). Dió tres o cuatro pasos adelante sin hacer el menor ruido, y no podía dudar: eran dos las personas que allí reposaban. Hallábase a la cabecera de su propio tálamo, y el corazón quería saltársele del pecho. Alargó la mano izquierda hacia la almohada y tentó el rostro de un hombre con fuerte barba. Era imposible equivocarse; la que a su lado yacía era su mujer. Fué a levantar la diestra, pero la sintió pesada, paralítica, como si el acero que empuñaba fuese una montaña (...). Levantó la ezpata y la clavó en la garganta de la mujer, y con la sangre humeante la volvió a clavar en el pecho del varón. La primera de las víctimas no lanzó ni una queja ni un suspiro. O murió en el acto, o conoció la mano que le hería y no quiso denunciarla con sus gritos. El hombre dejó escapar terrible clamor inarticulado, y todo al punto volvió a quedar en silencio (...). Por aturdimiento cerró de golpe la puerta de la cámara, y arrojó la ezpata, y por la fuerza de la costumbre se encaminó maquinalmente a la escalera principal. Sus pasos eran tremendos y resonantes; su conciencia le decía que acababa de perpetrar un crimen; pero sus pasiones le gritaban que se había vengado (...). Pero al volver hacia el corredor que daba a la escalera, al entrar en aquel tránsito..., ve luz artificial... ¡Gran Dios! Una mujer se le presenta con una lámpara en la mano. Constanza, al ruido de los pasos, salía de otro aposento. –¡Teodosio! –exclamó para no dejarle duda de que era ella, ella misma, y no ilusión o fantasma de imaginación errada–. ¿Qué es eso? ¿De dónde vienes? El caballero, yerto, inmóvil, con rostro de condenado, no le contestó. –Te esperaba amor mío, esposo mío. Mi corazón me decía que habías de volver, y me quedé haciendo las veces de tu madre. ¡Te esperaba rezando, pidiendo a Dios que te trajese presto vencedor, salvador de los vascos! Pero tú has creído que dormía en nuestro aposento... –¡Ah! ¿Pues quién... –exclamó Teodosio, con acento inexplicable–, quién duerme ahí? –¡Tus padres! Y sin proferir una sola palabra huyó el infeliz despavorido."

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Comments (44)

Fabio Roman on July 10, 2012

Marvelous! Like + YS & Favorite gallery

Greetings from Italy - Fabio

Beatriz Abella Villa… on January 4, 2013

Una imagen inquietante

pepeljuga1 on February 23, 2013

san ili java.. pitanje je sad..

divan rad.. FAV+L

Pozdrav, Tanja

Henk Wierenga on April 13

unbelievable f & l Henk

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Photo details

  • Uploaded on September 1, 2010
  • Attribution-Noncommercial-Share Alike
    by Uranzu
    • Camera: Canon EOS 350D DIGITAL
    • Taken on 2010/08/14 09:28:13
    • Exposure: 0.002s (1/500)
    • Focal Length: 48.00mm
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