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Pintura Mural en la Cúpula de la Capilla Mayor denominado el Hombre de Fuego, obra de José Clemente Orozco, Patrimonio de la Humanidad World Heritage (UNESCO) please enlarge

Se llega a la conclusión y a la culminación de toda la obra, al fresco en que Orozco expresó la médula de su pensamiento. Sobre el arranque de la cúpula están recostadas tres figuras. La primera duerme, con todo el cuerpo pesadamente adherido a la tierra en contacto con ella, la de un hombre barbado, medita en silencio, con la mirada absorta, vuelta hacia adentro, hacia lo más íntimo y remoto de su conciencia. El tercero contempla con asombro el Universo. Esos tres personajes figuran las tres edades del hombre, los tres estados que definió Comte: la edad teológica, la edad metafísica, la edad positiva. En la primera duerme la razón y la imaginación anda suelta, libre y sin freno, como en el sueño. En la segunda, el hombre ensimismado contempla sus mundos interiores. En la tercera, descubre el mundo y lo domina: se hace amo y dueño de la Naturaleza.

Esos tres hombres, esos tres estados, son solidarios uno de otro. El hombre acostado, primitivo, en contacto con la tierra, y el hombre que medita, filósofo, metafísico, se tocan uno a otro; pero de ellos dos al que se asombra ante el mundo, sale un brazo ambiguo, ambivalente, que no pertenece a ninguna de las figuras y les pertenece a ambas, un brazo que está puesto allí como símbolo de la solidaridad de todas las edades humanas. Brotando del hombro del filósofo va a apoyar levemente la mano sobre el hombro del sabio. Y las manos de éstos -del metafísico y del sabio- están a punto de tocarse, aunque medie entre ellas un trecho bastante amplio. Los tres hombres, las tres edades son inseparables, se condicionan, en íntima compenetración y estrecha solidaridad.

¿Y el cuarto hombre, ese hombre en llamas que, por su propia combustión, se ha vuelto ingrávido y sube hacia la cúspide, en una prodigiosa ascensión? Este hombre es el espíritu. Es el hombre-antorcha que, con su pensamiento, ilumina el mundo y que, al arder, se consume él mismo para dar su luz. El mismo es la sustancia de esa llama milagrosa, meta suprema de la Vida: Conciencia y Pensamiento, sin los cuales el mundo, la creación entera serían como la Nada. Orozco expresa que sobrevive a la pérdida de la fe. Pero en esta fe puede recuperarse todo.

Tal es el credo humano que afirma la alegoría de este Hombre de Fuego, hermano del Prometeo nacido del mismo pincel; pero este Hombre de Fuego es aún más trágico, porque en aquel Prometeo sólo arde la cabeza, en tanto que éste es todo él, de pies a cabeza, una zarza ardiente, una tea pensante, llama del espíritu. Es el hombre que supera al hombre.

Este Hombre de Fuego representa ese gran ser futuro que habrá desbordado y rebasado al hombre, tanto como éste supera al animal. Es la suprema y postrera esperanza de Orozco en la Capilla del Hospicio Cabañas: la ascensión al Espíritu, la apoteosis del hombre que se convertirá en dios, aunque no se hable aquí del Dios hecho hombre.

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Photo details

  • Uploaded on May 8, 2012
  • © All Rights Reserved
    by ▓ ☻ galloelprimo ☻ ▓
    • Camera: FUJIFILM FinePix S9600
    • Taken on 2011/12/11 13:59:47
    • Exposure: 0.013s (1/75)
    • Focal Length: 8.10mm
    • F/Stop: f/3.100
    • ISO Speed: ISO200
    • Exposure Bias: 0.00 EV
    • No flash