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Atardecer de otoño en Ezeiza, Buenos Aires

Dificilmente se repita un cielo así...

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Hardly repeat a sky like this ...

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Dificilmente repetir um céu como este...


¿Por qué los atardeceres son rojo-naranja?

¿Por qué el cielo se torna rojo al atardecer?

Si vieras una puesta de Sol desde la Luna, el Sol – nuestra principal estrella – se vería blanco. Ello, porque la Luna no posee atmósfera.

Al atardecer el color del cielo se suele torna de un bello color anaranjado, variando en tonos rojos y amarillos. Los atardeceres en cierto lugares despejados y de buena vista panorámica, son muy apreciados y considerados un espectáculo. Su explicación deriva del ángulo con que los rayos del sol nos llegan a nosotros.

Primero tenemos que saber que la luz es una onda electromagnética. Cada onda tiene distinta longitud y frecuencia. La luz blanca esta compuesta por los colores que vemos en el arco iris. Estos se dividen en los de mayor longitud de onda (el rojo) hasta las de menor longitud de onda (el violeta), todas dentro nuestro espectro visible de ondas (existen diferentes tipos de onda, de diferentes frecuencias, que no podemos ver, como las onda de radio).

La luz proveniente del Sol es blanca (una mezcla de los colores que vemos en el arcoiris). Cuando entra en la atmósfera, la luz del Sol choca con las moléculas de los gases que la componen y con las partículas en suspensión, y sufre desviaciones.

La desviación que sufre la luz por efecto de los choques con las moléculas de oxígeno y de nitrógeno, es diferente para cada color. Distinta para cada longitud de onda, se diría técnicamente: mientras mayor es la longitud de onda, menor es la desviación.

Los colores que más se desvían son el violeta y el azul (los de menor longitud de onda), y los que menos se desvían son el amarillo, el naranja y el rojo (cuya longitud de onda es la mayor del espectro visible). La trayectoria de la luz roja casi no sufre alteración.

Durante el día, al Sol lo vemos amarillo-anaranjado porque nuestro ojo es particularmente sensible al amarillo. Pero en la tarde, por la posición del Sol, el pedazo de atmósfera que tiene que atravesar la luz del Sol es mayor que durante el resto del día (ver figura). De modo que sufre numerosas desviaciones y el único color que llega a nuestros ojos es el rojo.

El violeta y el azul llegan a nosotros después de algunos rebotes en la atmósfera y parecieran venir de otras posiciones y no del Sol. Por eso el cielo lo vemos azul.

Los fenómenos descritos se conocen con el nombre de Efecto Tyndall (en honor a John Tyndall, que dio en 1859 los primeros pasos para explicar el color del cielo) o Scattering de Rayleigh (que algunos años más tarde lo estudió con mayor detalle).

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    by Gabriel Hernan (Leir…