STOP DESAHUCIOS dedicada con todo mi agradecimiento a Ada Colau, ya que es la unica que me ha representado en el Congreso ultimamente

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Sísifo había sido condenado por los dioses a cargar con una pesada roca hasta la cima de un monte. Logrado su propósito la roca se le escapaba de las manos y rodaba hasta el fondo del valle. Sísifo debía empezar de nuevo. Una y otra vez. El mito de Sísifo es eterno y puede aplicarse, como castigo, a cualquier orden de la vida. Hace ya muchos años mi generación comenzó a acarrear esa roca de Sísifo a la cumbre de la montaña. Primero con alpargatas, luego con zapatos de Segarra, después con gasógeno, con el biscúter, con la vespa, con el seiscientos. Los obreros se fueron a Alemania y aquí la clase media jadeaba con la piedra al hombro, pero comenzó a celebrar la vida con un pollo al ast y los domingos al salir de misa unos pedían una de calamares o de gambas al ajillo en el bar y otros se iban a la sierra a comer una tortilla de patatas con la suegra. Los Beatles se pusieron a cantar, murió aquel sátrapa, llegó la libertad y la democracia con el diario EL PAÍS bajo el brazo. Con el golpe del 23-F la roca de Sísifo estuvo a punto de rodar hasta el fondo del valle, pero la ascensión siguió su curso. Del chato de vino se pasó al gin tonic, llegó el gobierno socialista, Europa, la movida, la cultura del pelotazo, el milagro español, la fiebre del ladrillo, el crédito a mansalva, el placer de la especulación y la codicia. La derecha se instaló en el gobierno y con ella siguió la fiesta procaz de los bonus, el impúdico despilfarro político, los banqueros y consejeros delegados que cargaban con pala los millones de euros y blindaban sus contratos con cifras fuera de la imaginación de los simples empleados. Sísifo llegó, por fin, a la cima del monte y, como es lógico, la roca se le fue de las manos y ahora está rodando cuesta abajo. Nadie sabe a qué altura de la ladera se detendrá, si en los años cincuenta del siglo pasado ante la cola del aceite o en los sesenta ante unas sardinas en papel de estraza, pero eso solo es economía. Puede que la roca de Sísifo en su caída se lleve consigo por delante la democracia, la cultura, la libertad de expresión y todos los sueños de una generación que no ha tenido la culpa de que los políticos, los banqueros y ejecutivos fueran unos tan golfos y otros tan ineptos. Manuel Vicent en El Pais

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Comments (65)

Frederic Baiges on February 13, 2013

Si senyor!, motl acurat!. L+F

Salut!

chene nos on February 13, 2013

frederic, no es una de mis fotos favoritas; si, el lema. mas en momentos como este. hoy estaba viendo a Ada Colau en Al rojo vivo, cuando han daDO LA NOTICIA DE UN NUEVO SUICIDIO. CREO HEMOS ESTADO A PUNTO DE LLORAR TODOS. ESTA MUJER ME REPRESENTO EL OTRO DIA CUANDO AL REPRESENTANTE DE LA BANCA, LE LLAMO CRIMINAL. ADEMAS, TUVO EL CORAJE DE NO RETIRAR LAS PALABRAS. HAY QUE SER CONSECUENTE CON SU CRITERIO Y ACTUACION. una abraçada, amic

chene nos on February 13, 2013

Muchos jueces son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia. Bertolt Brecht. lo mismo, opina un servidor de nuestros politicos del pp. antes de eso, declaran BIC a los toros

chene nos on February 14, 2013

¿Pero a qué espera el Gobierno para publicar hoy mismo un decreto-ley acordando la dación en pago y liquidación de la hipoteca con la entrega del piso, como era en el Derecho Romano, fuente del nuestro, y que los banqueros en su avaricia ampliaron a todo el patrimonio presente y futuro del desahuciado, y que el Gobierno bien que hizo cuando le convino, pongamos por ejemplo la amnistía fiscal? ¿Cuántos muertos más hacen falta para evitar esta pandemia de personas que se quitan la vida porque no pueden pagar la hipoteca? Triste país aquél en que las únicas noticias con las que madrugarse durante meses y años son los escándalos del día y la geografía del suicidado sin esperanza. Dejémonos de legalidades, plazos y toda suerte de ardides: estamos ante una emergencia nacional y como tal tiene que reaccionar un Gobierno honesto. Proteste quien proteste y aleguen lo que aleguen los tuercebotas de turno. Es así de clarito: no se puede suicidar más gente por cuestiones de dinero que no tienen, no se les puede quitar a los ciudadanos y familias su techo y cama. No somos dignos los españoles que no lo exijamos con todas nuestras fuerzas, por solidaridad, sí, esa palabra tan devaluado, y por propio egoísmo. No somos ciudadanos honorables si al día siguiente deja de interesarnos y olvidamos el suicidio del día anterior. Arturo Gonzalez en Publico.

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