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La siguiente entrada al Patio de los Naranjos ubicada en este muro es la Puerta de los Deanes. Su estructura externa corresponde a la remodelación realizada en el siglo XIV y está formada por un dintel adovelado y un arco de descarga con forma de falsa herradura, ya que se encuentra cegado justo en la curvatura del propio arco. En la parte superior, se sitúa una cornisa rematada con adornos como si estuviera almenada.
En cambio, su cara interna, que da al patio, es la original del siglo VIII y se ha conservado hasta nuestros días, llegando algunos autores a afirmar que puede tratarse de la entrada al patio de la primitiva Mezquita de Abd al-Rahman I.
Al parecer, el nombre lo recibe por ser éste el acceso a través del cual los deanes entraban a la Catedral para tomar posesión de su nuevo cargo. En ella, esperaban a los miembros del Cabildo, que le llevaban al interior del templo para investirlo como deán catedralicio.
El retablo mayor consta de banco, cuerpo tripartito de columnas estriadas y ático; la calle central aloja el templete manifestador y las laterales acogen sendos lienzos realizados en 1713 por Antonio Palomino, y representan a San Acisclo y a Santa Victoria, surmontados por frontones partidos con figuras alegóricas de la Religión y la Abundancia. La cornisa de separación tiene un frontón con figuras recostadas de la Fe y la Esperanza. El centro del ático lo ocupa el lienzo de la Asunción de la Virgen, flanqueado éste por los lienzos de San Pelagio y Santa Flora, coronados por frontoncillos donde se representan la Justicia y la Templanza. A la altura de las columnas figuran las imágenes de San Pedro y San Pablo.
Las obras de la actual capilla Mayor de la Mezquita-Catedral de Córdoba se iniciaron en 1523, según reza una inscripción conservada en la escalera de acceso a las bóvedas, siendo obispo de Córdoba Alonso Manrique. Se eligió para su emplazamiento la zona central de las naves califales, encargándose de las obras el maestro Hernán Ruiz "el Viejo", al que sucedería en 1545 su hijo, Hernán Ruiz "el Joven". En una superficie rectangular de 75 metros de largo por 37,5 de ancho, se dispuso una planta de cruz latina de tres naves, con nártex a los pies y nave de transepto en la cabecera; la sacristía, que ocupa toda la cabecera, es de planta rectangular cubierta con bóveda de arista.
Este espacio reservado al califa suele encontrarse junto al mihrab y el almimbar de la mezquita. Se trata de un elemento que no existía en la casa del Profeta en Medina. Fue introducido por los califas omeyas en Oriente hacia comienzos del siglo VIII y su función principal era aislar al soberano del resto de los fieles y protegerle de posibles atentados. Al principio era tan sólo un recinto de madera, pero a menudo encontramos que en esa parte de la mezquita, la más importante por situarse junto al mihrab y por estar asociada al príncipe, se construía una gran cúpula.
Esta cúpula de la mezquita de Córdoba y la fachada del mihrab tienen doscientos metros cuadrados de mosaicos. La cúpula precede al mihrab, así como a las dos portadas adyacentes que dan paso al tesoro y al sabat y que datan de los años 965 y 971. Nada similar se ha conservado en España. Al-Hakam quiso emular las grandes obras que realizaron sus predecesores en las mezquitas de Damasco y Jerusalén, con mosaicos bizantinos muy parecidos a los que hoy vemos en Córdoba. Las teselas son de forma cuadrangular y apenas superan un centímetro en cada uno de sus lados. Están realizadas en pasta de vidrio, en caliza, en cerámica e incluso en mármol, y se han llegado a identificar diecinueve colores, entre los que destaca el oro, el rojo, el verde y el azul. Representan motivos vegetales, epigráficos y geométricos. Las fuentes nos han permitido conocer que el propio al-Hakam pidió ayuda al emperador de Bizancio para poder realizar esta maravillosa obra
El Puente Romano de Córdoba está situado sobre el Río Guadalquivir a su paso por Córdoba, y une el barrio del Campo de la Verdad con el barrio de la Catedral. También conocido como "el Puente Viejo", fue el único puente con que contó la ciudad durante 20 siglos, hasta la construcción del Puente de San Rafael, a mediados del siglo XX. El 9 de enero de 2008 se inauguró la mayor y discutida remodelación que el Puente Romano ha tenido en su historia. Desde 1931 está declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
El puente de Miraflores fue el cuarto puente urbano que se construyó en Córdoba (España), sobre el río Guadalquivir y muy próximo al Puente Romano y la Mezquita Catedral. Consiste en una bandeja de acero corten que se apoya en una pila abarquillada y que conecta el parque de Miraflores, obra de Juan Cuenca Montilla, con el casco histórico de Córdoba. Los materiales utilizados pretenden mimetizarse con el entorno y el gran canto de la viga ha permitido que sólo exista un apoyo, dejando espacio a su vez para que el parque atraviese el puente inferiormente ofreciendo de esta manera una nueva perspectiva de la ciudad. Tras un concurso público, en el que se rechazó un proyecto de Santiago Calatrava, se encargó la construcción de este nuevo puente a Herrero, Suárez y Casado.
Su inauguración tuvo lugar el 2 de mayo de 2003,3 y permitió el inicio de la rehabilitación y posterior peatonalización del Puente Romano.
El coste final del puente de Miraflores fue de 11.921.676 euros, suponiendo un incremento de un 28,3% sobre lo previsto.
Walter Carrizo's conversations
Buenas Aires linda y preciosa como siempre que la visito
Výborný záber LIKE + FAV.
Zdravím Jaroslav.
Wowwww ! – This is a great shot! – L & FV. My best regards.
La siguiente entrada al Patio de los Naranjos ubicada en este muro es la Puerta de los Deanes. Su estructura externa corresponde a la remodelación realizada en el siglo XIV y está formada por un dintel adovelado y un arco de descarga con forma de falsa herradura, ya que se encuentra cegado justo en la curvatura del propio arco. En la parte superior, se sitúa una cornisa rematada con adornos como si estuviera almenada. En cambio, su cara interna, que da al patio, es la original del siglo VIII y se ha conservado hasta nuestros días, llegando algunos autores a afirmar que puede tratarse de la entrada al patio de la primitiva Mezquita de Abd al-Rahman I. Al parecer, el nombre lo recibe por ser éste el acceso a través del cual los deanes entraban a la Catedral para tomar posesión de su nuevo cargo. En ella, esperaban a los miembros del Cabildo, que le llevaban al interior del templo para investirlo como deán catedralicio.
El retablo mayor consta de banco, cuerpo tripartito de columnas estriadas y ático; la calle central aloja el templete manifestador y las laterales acogen sendos lienzos realizados en 1713 por Antonio Palomino, y representan a San Acisclo y a Santa Victoria, surmontados por frontones partidos con figuras alegóricas de la Religión y la Abundancia. La cornisa de separación tiene un frontón con figuras recostadas de la Fe y la Esperanza. El centro del ático lo ocupa el lienzo de la Asunción de la Virgen, flanqueado éste por los lienzos de San Pelagio y Santa Flora, coronados por frontoncillos donde se representan la Justicia y la Templanza. A la altura de las columnas figuran las imágenes de San Pedro y San Pablo.
Las obras de la actual capilla Mayor de la Mezquita-Catedral de Córdoba se iniciaron en 1523, según reza una inscripción conservada en la escalera de acceso a las bóvedas, siendo obispo de Córdoba Alonso Manrique. Se eligió para su emplazamiento la zona central de las naves califales, encargándose de las obras el maestro Hernán Ruiz "el Viejo", al que sucedería en 1545 su hijo, Hernán Ruiz "el Joven". En una superficie rectangular de 75 metros de largo por 37,5 de ancho, se dispuso una planta de cruz latina de tres naves, con nártex a los pies y nave de transepto en la cabecera; la sacristía, que ocupa toda la cabecera, es de planta rectangular cubierta con bóveda de arista.
Este espacio reservado al califa suele encontrarse junto al mihrab y el almimbar de la mezquita. Se trata de un elemento que no existía en la casa del Profeta en Medina. Fue introducido por los califas omeyas en Oriente hacia comienzos del siglo VIII y su función principal era aislar al soberano del resto de los fieles y protegerle de posibles atentados. Al principio era tan sólo un recinto de madera, pero a menudo encontramos que en esa parte de la mezquita, la más importante por situarse junto al mihrab y por estar asociada al príncipe, se construía una gran cúpula.
Esta cúpula de la mezquita de Córdoba y la fachada del mihrab tienen doscientos metros cuadrados de mosaicos. La cúpula precede al mihrab, así como a las dos portadas adyacentes que dan paso al tesoro y al sabat y que datan de los años 965 y 971. Nada similar se ha conservado en España. Al-Hakam quiso emular las grandes obras que realizaron sus predecesores en las mezquitas de Damasco y Jerusalén, con mosaicos bizantinos muy parecidos a los que hoy vemos en Córdoba. Las teselas son de forma cuadrangular y apenas superan un centímetro en cada uno de sus lados. Están realizadas en pasta de vidrio, en caliza, en cerámica e incluso en mármol, y se han llegado a identificar diecinueve colores, entre los que destaca el oro, el rojo, el verde y el azul. Representan motivos vegetales, epigráficos y geométricos. Las fuentes nos han permitido conocer que el propio al-Hakam pidió ayuda al emperador de Bizancio para poder realizar esta maravillosa obra
El Puente Romano de Córdoba está situado sobre el Río Guadalquivir a su paso por Córdoba, y une el barrio del Campo de la Verdad con el barrio de la Catedral. También conocido como "el Puente Viejo", fue el único puente con que contó la ciudad durante 20 siglos, hasta la construcción del Puente de San Rafael, a mediados del siglo XX. El 9 de enero de 2008 se inauguró la mayor y discutida remodelación que el Puente Romano ha tenido en su historia. Desde 1931 está declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
El puente de Miraflores fue el cuarto puente urbano que se construyó en Córdoba (España), sobre el río Guadalquivir y muy próximo al Puente Romano y la Mezquita Catedral. Consiste en una bandeja de acero corten que se apoya en una pila abarquillada y que conecta el parque de Miraflores, obra de Juan Cuenca Montilla, con el casco histórico de Córdoba. Los materiales utilizados pretenden mimetizarse con el entorno y el gran canto de la viga ha permitido que sólo exista un apoyo, dejando espacio a su vez para que el parque atraviese el puente inferiormente ofreciendo de esta manera una nueva perspectiva de la ciudad. Tras un concurso público, en el que se rechazó un proyecto de Santiago Calatrava, se encargó la construcción de este nuevo puente a Herrero, Suárez y Casado.
Su inauguración tuvo lugar el 2 de mayo de 2003,3 y permitió el inicio de la rehabilitación y posterior peatonalización del Puente Romano.
El coste final del puente de Miraflores fue de 11.921.676 euros, suponiendo un incremento de un 28,3% sobre lo previsto.