Hola gente.....
Soy de San Isidro, provincia de Buenos Aires, república Argentina.
Soy un apasionado de la fotografía. Me gusta tomar fotografías de aquellos lugares que visito.
Por eso cuando vamos de vacaciones o solamente un paseo, además de las imágenes familiares, también quiero registrar esas "cosas" que reflejan la historia, el lugar y su gente.
Luis Osvaldo Klug's conversations
La Historia: La Basílica Menor y Convento San Francisco, construidos en el mismo lugar que el fundador de Salta, don Hernando de Lerma le asignó en el Acta de Fundación, el 16 de abril de 1582. Junto al Convento San Bernardo, la casa de Uriburu y el Cabildo, integran el corredor histórico más importante de la ciudad, y que antes se prolongaba hasta la ya derruida Iglesia y Convento de los Mercedarios. Su función original fue la de ser Iglesia y Convento de San Diego de Alcalá. La primitiva cons-trucción se erigió en el siglo XVI, por los años de la fundación, la que se mantuvo a lo largo del siglo XVII y hasta mediado del siglo XVIII, cuando fray Vicente Muñoz construyó un templo, que con modificaciones y remodelaciones, subsiste hasta la actualidad. A los dos años de esta nueva construcción, (1761) sufre un grave incendio, pero es rehabilitado en 1767. El fuego nuevamente da por tierra con el nuevo templo cinco años después, en 1772, obligando a los franciscanos a trasladarse temporariamente al templo de los expatriados jesuitas, ubicado frente a la Plaza Mayor. La obra de recuperación pudo completarse lentamente a fines del siglo XVIII, no obstante la muerte de fray Vicente Muñoz y los errores de construcción advertidos por esos años. En la primera mitad del siglo XIX, como consecuencia de la decadencia económica de Salta por la Guerra de la Independencia y las pugnas internas, se detuvo el progreso de las obras y por ende la de San Francisco. Así las cosas hasta que el padre Isidoro Fernández volvió de Roma con los 14 religiosos de la Congregación de Propaganda Fide en 1857, los que luego encaminaron definitivamente la terminación del convento y la iglesia. En cuanto al convento, este fue finalizado por fray Ugolino Cingolari, y ocho años más tarde "ya se había concluido el refactorio y el cuerpo de celdas" según dice la documentación existente. La llegada del padre fray Luis Girgi impulsó un nuevo gusto en la arquitectura salteña, proceso en el cual colaboraron varios arquitectos y constructores italianos, en cuyas manos estuvo la construcción de importantes edificios. Algunos de esos itálicos fueron, los hermanos Cánepa, los hermanos Macchi y Francisco Righetti. Así es que la llegada de los franciscanos italianos a Salta, dio nuevo impulso al embellecimiento de la iglesia y a la terminación de las instalaciones conventuales de San Francisco. La remodelación de la iglesia se inauguró en 1870, y dos años más tarde la nueva fachada que hubo de rehacerse debido a fallas constructivas. La intervención de Francisco Righetti se dio a partir de 1877, y en 1881 hizo el contrato por la construcción de la torre campanario, la que fue realizada en cuatro cuerpos superpuestos que se aligeran hacia arriba y culminan en un remate. La iglesia es de una sola nave angosta y larga, y las paredes son de piedra, ladrillos gruesos y dobles. La bóveda es real y media naranja. Muchos de los retablos eran de mampostería y otros de madera pintada y dorada. Templo y Convento San Francisco se ubica sobre una línea municipal en calle Caseros y retrocede sobre calle Córdoba, creando una plazoleta donde está el Monumento a San Francisco, erigido en 1926 al cumplirse un nuevo centenario de su muerte, y el que estaba enrejado hasta hace unos años.
En su interior descansan los restos de don Francisco de Gurruchaga, creador de la Armada Na-cional, Pachi Gorriti, coronel de las tropas gauchas, y la señora madre del general Martín Miguel de Güemes, doña María Magdalena Goyechea. El 14 de julio de 1941, la Iglesia y el Convento San Francisco fueron declarados Monumentos Históricos Nacionales y el 4 de agosto de 1992 fue declarada Basílica Menor por la Santa Sede.
La Histaria: La Catedral Basílica de Salta se sitúa al Norte de la Plaza central. Su actual estructura fue iniciada en 1858 y se terminó en 1882. Es considerado uno de los templos más bellos de Argentina. De la sobrecogedora decoración interior, simétrica y suntuosa, se destaca la ornamentación en oro y el soberbio altar mayor, obra del padre Luis Giorgi.
Cada 15 de septiembre la Catedral salteña recibe a miles de devotos del Señor y la Virgen del Milagro, patronos tutelares de Salta, a quienes una conmovedora historia les atribuye el prodigio de haber detenido los terremotos que asolaron la ciudad en 1692.
El Panteón de las Glorias del Norte que se encuentra en su interior fue creado para guardar las urnas cinerarias de los Generales Güemes, el incorruptible, Alvarado el ecuánime y Arenales, el austero. Con el tiempo fueron incorporándose los restos de otros próceres nacionales. Actualmente alberga los restos de los guerreros de la Independencia, entre los que encontramos a Facundo de Zuviría, Martina Silva de Gurruchaga -Generala del Ejército de la Patria- y al soldado desconocido. Fue inaugurado el 20 de octubre de 1918 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1941.
La Historia: La Catedral Basílica de Salta se sitúa al Norte de la Plaza central. Su actual estructura fue iniciada en 1858 y se terminó en 1882. Es considerado uno de los templos más bellos de Argentina. De la sobrecogedora decoración interior, simétrica y suntuosa, se destaca la ornamentación en oro y el soberbio altar mayor, obra del padre Luis Giorgi.
Cada 15 de septiembre la Catedral salteña recibe a miles de devotos del Señor y la Virgen del Milagro, patronos tutelares de Salta, a quienes una conmovedora historia les atribuye el prodigio de haber detenido los terremotos que asolaron la ciudad en 1692.
El Panteón de las Glorias del Norte que se encuentra en su interior fue creado para guardar las urnas cinerarias de los Generales Güemes, el incorruptible, Alvarado el ecuánime y Arenales, el austero. Con el tiempo fueron incorporándose los restos de otros próceres nacionales. Actualmente alberga los restos de los guerreros de la Independencia, entre los que encontramos a Facundo de Zuviría, Martina Silva de Gurruchaga -Generala del Ejército de la Patria- y al soldado desconocido. Fue inaugurado el 20 de octubre de 1918 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1941.
La Historia: La Catedral Basílica de Salta se sitúa al Norte de la Plaza central. Su actual estructura fue iniciada en 1858 y se terminó en 1882. Es considerado uno de los templos más bellos de Argentina. De la sobrecogedora decoración interior, simétrica y suntuosa, se destaca la ornamentación en oro y el soberbio altar mayor, obra del padre Luis Giorgi.
Cada 15 de septiembre la Catedral salteña recibe a miles de devotos del Señor y la Virgen del Milagro, patronos tutelares de Salta, a quienes una conmovedora historia les atribuye el prodigio de haber detenido los terremotos que asolaron la ciudad en 1692.
El Panteón de las Glorias del Norte que se encuentra en su interior fue creado para guardar las urnas cinerarias de los Generales Güemes, el incorruptible, Alvarado el ecuánime y Arenales, el austero. Con el tiempo fueron incorporándose los restos de otros próceres nacionales. Actualmente alberga los restos de los guerreros de la Independencia, entre los que encontramos a Facundo de Zuviría, Martina Silva de Gurruchaga -Generala del Ejército de la Patria- y al soldado desconocido. Fue inaugurado el 20 de octubre de 1918 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1941.
La Historia: La Catedral Basílica de Salta se sitúa al Norte de la Plaza central. Su actual estructura fue iniciada en 1858 y se terminó en 1882. Es considerado uno de los templos más bellos de Argentina. De la sobrecogedora decoración interior, simétrica y suntuosa, se destaca la ornamentación en oro y el soberbio altar mayor, obra del padre Luis Giorgi.
Cada 15 de septiembre la Catedral salteña recibe a miles de devotos del Señor y la Virgen del Milagro, patronos tutelares de Salta, a quienes una conmovedora historia les atribuye el prodigio de haber detenido los terremotos que asolaron la ciudad en 1692.
El Panteón de las Glorias del Norte que se encuentra en su interior fue creado para guardar las urnas cinerarias de los Generales Güemes, el incorruptible, Alvarado el ecuánime y Arenales, el austero. Con el tiempo fueron incorporándose los restos de otros próceres nacionales. Actualmente alberga los restos de los guerreros de la Independencia, entre los que encontramos a Facundo de Zuviría, Martina Silva de Gurruchaga -Generala del Ejército de la Patria- y al soldado desconocido. Fue inaugurado el 20 de octubre de 1918 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1941.
La Historia: La devoción a Santa Lucía se inició en 1733, en una capilla existente en una quinta ubicada donde hoy se cruzan las calles Sarmiento y Montevideo. En 1783 se trasladó la capilla a una quinta de Barracas. Crónicas de 1838 relatan la procesión como un acontecimiento religioso y de gran repercusión popular. La parroquia se erigió en 1889.
La iglesia parroquial de Santa Lucía estaba situada en el Camino de la Ensenada de Barragán y Pampas, luego llamada calle Larga, Avda. Santa Lucía y hoy avenida Montes de Oca. Hubo antes un oratorio y capilla pública de Santa Lucía, en una quinta propiedad de don Juan Antonio de Alquizalete. Sus orígenes datan de 1733, y se hallaba en el lugar que hoy cruzan las calles Sarmiento y Montevideo, lo cual fue causa de que la primera de las arterias nombradas se denominara, allá por 1777, Santa Lucía. En 1783, doña María Josefa de Alquizalete hizo trasladar la capilla a su quinta de Barracas, zona que hasta 1769 perteneció a la parroquia de la Catedral, cuyo límite sur era el Riachuelo, que la dividía de la parroquia de La Magdalena, creada en 1730. La quinta fue vendida en varias oportunidades, hasta que en 1862 fue adquirida por Teodoro Serantes. La familia Serantes vendió los terrenos donde se levanta el templo, al arzobispo Dr. Federico Aneiros, "quien actuó como comprador en nombre de la Iglesia argentina".
EL PRIMER CAPELLÁN DE SANTA LUCÍA
La iglesia de la Concepción, que desde 1731 funcionaba como Ayuda de parroquia, fue erigida en noviembre de 1769 por el obispo Manuel Antonio de la Torre.
En las fiestas de Santa Lucía de 1783, en la capilla de Barracas se hallaba presente el cura de la Concepción, Dr. Alonso de los Ríos. Éste eligió ese día para dar cumplimiento a un encargo del obispo de Buenos Aires, fray Sebastián Malvar y Pinto. Cumpliendo con el decreto firmado por el obispo el 31 de octubre de 1783, el cura de la Concepción comunicó haber visitado la quinta de Santa Lucía, y que "haciendo inspección de la pieza de dicho oratorio la encontró con el aseo y decencia cual corresponde a tan alto ministerio, sin que falte utensilio alguno...". Con ello se concedió a doña María Josefa de Alquizalete "el que pueda tener y tenga un oratorio en su quinta, para que en él se pueda celebrar misa por cualquier eclesiástico secular, o regular, que tenga las debidas licencias, y que en dicho oratorio, pueda cumplir con el precepto de oír misa los días festivos, la referida doña María Josefa de Alquizalete, su familia y criados, como cualquier u otras personas que concurran a ella, aunque no este presente la precitada". Fue capellán el propio sobrino de la Alquizalete, don Juan Antonio. Al crearse el curato de San Pedro González Telmo, de acuerdo con el nuevo deslinde, Barracas pasó a depender de esa parroquia y por consiguiente también la capilla, como figura en el acto de erección de San Telmo por el obispo Benito de Lué y Riega, el 31 de mayo de 1806.
La Historia: Cuentan las crónicas de la historia religiosa de Salta que en 1602 unos veinte años después de fundada la ciudad, el Padre Comendador de los Mercedarios, Fray Antonio de Escobar, recorría estas tierras solicitando donaciones para la fundación de la orden. Es así como pocos años después se erigió un convento en la calle 20 de febrero. Después de la Independencia, se alejaron poco a poco los padres y la Iglesia que sirvió de parroquia fue atendida por los padres Redentoristas, lamentablemente, en lugar de ser conservado, el templo fue destruido a comienzos de siglo. Pero los salteños amantes de la Virgen de las Mercedes adquirieron un terreno sobre la calle Caseros y en 1907 se empezó a construir el actual templo el cual fue terminado en 1914 e inaugurado con la bendición de Monseñor Piedrabuena. En los claustros del Convento de la orden de los mercedarios en Salta, construida a fines del Siglo XVII, se estableció el actual edificio (1913) sede de la Parroquia. La demolición de la iglesia anterior causó la dispersión de sus imágenes, hallándose algunas de ellas en los museos. La nueva obra del actual templo está realizada dentro de una propuesta neogótica imita el estilo gótico. Si bien, en la Edad Media este estilo se construía con sillerías de piedra, en esta iglesia el material empleado es argamasa, ladrillo y hierro. Su modelo correspondería al gótico desarrollado en el Siglo XIII. La pureza de sus líneas es perfecta, manteniendo en su interior las adecuadas proporciones ascendentes del espacio, como también la esbeltez de los elementos estructurales. A comienzos del Siglo XX los hijos de Salta solicitaron al Obispo, Monseñor Matías Linares y Sanzetenea, la construcción de un templo dedicado a nuestra Señora de Las Mercedes. Al efecto se adquirió un lote de propiedad de doña Vicenta Arias de Aranda, ubicado sobre la actual calle Caseros. El precio pactado no incluía los vitraux cuya adquisición quedaría a cargo de la Iglesia habiendo sido encargados los mismos a Alemania. El proyecto pretendía que el edificio se convirtiera en un verdadero símbolo de prestigio dentro del núcleo urbano, tanto por el empleo de algunos de los aspectos técnicos propios del estilo adoptado, como por su decoración que aunque modesta y no pretenciosa, reflejaba sobriedad y elegancia. La característica principal del estilo gótico es la ascencionalidad, reflejo de una originalidad religiosa, como resultado de una nueva relación más humana entre la divinidad y las criaturas’. La piedra fundamental fue colocada el 8 de setiembre de 1.910 a cargo del Obispo Matías Linares y Sanzetenea. El Santuario fue habilitado el 9 de setiembre de 1914 y bendecido por Monseñor Bernabé Piedrabuena, obispo de Catamarca.
La iglesia, como ya se dijo, de estilo neogótico de formas simples, con ornamentos limitados a su mínima expresión, se construyó en un plano retirado y paralelo a la línea municipal a todo el ancho de la misma, creando especialmente por delante de ella, un angosto atrio entre el cerco de piedras talladas con rejas, hasta la escalinata de acceso, situación que aunque ventajosa tanto para la evacuación como para la realización de diversos actos cívicos o religiosos, no permite apreciar en todo su magnitud las fachadas y volumetría general del edificio. La planta desarrollada a un nivel más alto que el atrio por lo que se jerarquiza el conjunto y los accesos, responde a un diseño de cruz latina, en cuyas alas, perpendiculares al eje central confluyen los corredores laterales. La nave principal incluida el área del altar mayor posee una longitud total de 48,10 por 8,40 metros de ancho entre columnas enfrentadas; el largo total de la nave perpendicular a la central, es de 22,05 metros.
Los altares Altar mayor: fabricado en Austria por Christian Mahlknecht, escultor y constructor de altares, aunque algunos fieles dice que fue importado de Alemania. Más de 80 lámparas iluminan y destacan las formas arquitectónicas y las imágenes. Ocupa el sitial principal la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes con el niño Dios en brazos Altar de la Purísima: Ubicado en la nave izquierda, donado por doña Elisea Ortiz de Patrón Costas, se encuentra la imagen de Nuestra Sra. De Lourdes, coronada por una aureola que lleva inscripta la frase “Yo soy la Inmaculada Concepción”, la cual fue construida en una reconocida carpintería del Ingenio San Martín de El Tabacal. Altar al Sagrado Corazón de Jesús: en el extremo del crucero este se ubica en su parte central la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, a su izquierda el Corazón de María y a la derecha Santa Margarita María de Alacoq, principal difusora de la devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús. Altar de la Dolorosa: Ubicada al lado del acceso de la nave Este, se encuentra una pequeña Capilla en honor a la Virgen de los Dolores. Reproduce el inmenso dolor de la madre de Dios ante la Pasión de su Hijo. La efigie se encuentra ataviada con lujoso vestuario de terciopelo rojo con bordados de hilos de oro, que fueron donados por la señora Adela Altamirano y familia en el año 2.002. Asimismo en este lugar se guarda una urna especial o camarín de la antigua imagen de la Virgen, la que veneraban frailes y el pueblo desde los primero s tiempos y la que actualmente es paseada por las calles de la parroquia en procesión anual, acompañada de autoridades eclesiásticas, civiles, militares, educacionales, devotos y fieles en general. Altar a la Cruz de la Batalla de Salta: Ubicada sobre la nave derecha antes de llegar al crucero, conmemorativa a la Batalla de Salta, que hiciera levantar el general Belgrano, después de la acción en donde se lee: “A los vencedores y Vencidos en Salta en 20 de Feb D 1813” La misma fue confeccionada en maderas duras de la zona, se encuentra a resguardo en una urna hermética, mandada a construir en Alemania y costeada por la Asociación de Damas y Caballeros descendientes de los próceres salteños de la Independencia Nacional
La Historia: La denominación de la Viña y el culto a la Virgen tiene su origen en el S.XVII cuando la familia Fernández Pedroso poseía su finca bajo esta denominación en el Valle de Siancas.
Junto al paraje donde se plantaron las primeras cepas de vid se erigió hacia 1625 una capilla que por su “mucha decencia y ornato” fue considerada apta para sede viceparroquial de la Iglesia Matriz salteña y constituyó el punto de veneración a la Virgen de la Viña. Fue tal el atractivo de la capilla y su imagen que pronto se la conoció popularmente como “el santuario de nuestra señora”.
Deteriorada la Iglesia a comienzos del siglo XVIII, varias veces se intentó trasladarla de capilla lo que originó conflictos con el vecindario, que entendía que su presencia sería defensa contra los indios en lo que constituía la línea de frontera.
En septiembre del año 1735 una invasión indígena destruyó los fuertes de Balbuena, San José y Santa Ana de Cobos, asolando las fincas y caseríos vecinos y poniendo sitio a Salta hasta que fueron abatidos. La Capilla de la Viña –inconclusa- fue incendiada y la imagen de la Virgen asaltada por los indios
Fue entonces cuando un indio disparó tres flechas que fueron a clavarse en la cara de la imagen, y luego se dispuso a separar la cabeza del cuerpo sin conseguirlo, manando sangre por las heridas; llevándose después una india cautivo al Niño Dios, que luego se rescató.
La Iglesia de la Viña, ubicada en la intersección de las calles Alberdi y San Juan, la actual Iglesia de la Candelaria de la Viña Ocupa el sitio donde otrora existiera una ermita del Señor Nazareno y fuera cementerio de españoles.
“En la segunda mitad del Siglo XVIII el vecino Manuel Martínez la agrandó y ornamentó adecuadamente, pero en 1799 estaba en estado ruinoso y el mayordomo Enrique Paz recolectó fondos para su reparación.
En 1836 Doña Teresa de Jesús Cornejo emprendió una gira limosnera por Bolivia y Perú pidiendo donativos para continuar con los trabajos del templo. Su viaje a caballo lo hizo en compañía de la Virgen de la Candelaria Sentadita, cuyo cuerpo había sido modelado para que se adaptara al caballo.
A impulso del presbítero Isidoro Fernández -y el aporte colectivo de la comunidad que acarreó piedras, donó jornales y recogió ofrendas-, se habría de comenzar un nuevo templo en 1853, cuyas obras alcanzarán dinamismo por la acción del párroco P. Arce a partir de 1857.
El Pbro. Fernández hizo las gestiones para traer 14 misioneros franciscanos, entre ellos los padres Pellicci, Paulino Strambi, Fernando Zalorni y Luis Georgi de Marino, este último arquitecto y escultor que se cree, habría participado, luego del 19 de marzo de 1857, en la realización de la Iglesia.
Las obras debieron adquirir impulsos luego de la construcción de la Catedral, al producirse el terremoto del 19 de octubre de 1844 y ante la urgencia de reparar la Catedral dañada, se entregó lo que se había reunido. De todas formas la obra se costeó con limosnas recolectadas en nuestro país, Bolivia y Perú, por parte de una comisión de damas.
En 1884 la antigua Iglesia colonial fue reemplazada por esta imponente construcción de líneas italianizantes, encargada a la Empresa de Noe Macchi. Su torre se terminó en 1908, con otros proyectos.
Su recinto fue refugio durante la guerra civil salteña desatada en la década de 1860, y también cuando Felipe Varela invadió nuestra ciudad en 1867.
Sirvió de hospital cuando se desató la epidemia de cólera en el año 1886.
La Historia: La denominación de la Viña y el culto a la Virgen tiene su origen en el S.XVII cuando la familia Fernández Pedroso poseía su finca bajo esta denominación en el Valle de Siancas.
Junto al paraje donde se plantaron las primeras cepas de vid se erigió hacia 1625 una capilla que por su “mucha decencia y ornato” fue considerada apta para sede viceparroquial de la Iglesia Matriz salteña y constituyó el punto de veneración a la Virgen de la Viña. Fue tal el atractivo de la capilla y su imagen que pronto se la conoció popularmente como “el santuario de nuestra señora”.
Deteriorada la Iglesia a comienzos del siglo XVIII, varias veces se intentó trasladarla de capilla lo que originó conflictos con el vecindario, que entendía que su presencia sería defensa contra los indios en lo que constituía la línea de frontera.
En septiembre del año 1735 una invasión indígena destruyó los fuertes de Balbuena, San José y Santa Ana de Cobos, asolando las fincas y caseríos vecinos y poniendo sitio a Salta hasta que fueron abatidos. La Capilla de la Viña –inconclusa- fue incendiada y la imagen de la Virgen asaltada por los indios
Fue entonces cuando un indio disparó tres flechas que fueron a clavarse en la cara de la imagen, y luego se dispuso a separar la cabeza del cuerpo sin conseguirlo, manando sangre por las heridas; llevándose después una india cautivo al Niño Dios, que luego se rescató.
La Iglesia de la Viña, ubicada en la intersección de las calles Alberdi y San Juan, la actual Iglesia de la Candelaria de la Viña Ocupa el sitio donde otrora existiera una ermita del Señor Nazareno y fuera cementerio de españoles.
“En la segunda mitad del Siglo XVIII el vecino Manuel Martínez la agrandó y ornamentó adecuadamente, pero en 1799 estaba en estado ruinoso y el mayordomo Enrique Paz recolectó fondos para su reparación.
En 1836 Doña Teresa de Jesús Cornejo emprendió una gira limosnera por Bolivia y Perú pidiendo donativos para continuar con los trabajos del templo. Su viaje a caballo lo hizo en compañía de la Virgen de la Candelaria Sentadita, cuyo cuerpo había sido modelado para que se adaptara al caballo.
A impulso del presbítero Isidoro Fernández -y el aporte colectivo de la comunidad que acarreó piedras, donó jornales y recogió ofrendas-, se habría de comenzar un nuevo templo en 1853, cuyas obras alcanzarán dinamismo por la acción del párroco P. Arce a partir de 1857.
El Pbro. Fernández hizo las gestiones para traer 14 misioneros franciscanos, entre ellos los padres Pellicci, Paulino Strambi, Fernando Zalorni y Luis Georgi de Marino, este último arquitecto y escultor que se cree, habría participado, luego del 19 de marzo de 1857, en la realización de la Iglesia.
Las obras debieron adquirir impulsos luego de la construcción de la Catedral, al producirse el terremoto del 19 de octubre de 1844 y ante la urgencia de reparar la Catedral dañada, se entregó lo que se había reunido. De todas formas la obra se costeó con limosnas recolectadas en nuestro país, Bolivia y Perú, por parte de una comisión de damas.
En 1884 la antigua Iglesia colonial fue reemplazada por esta imponente construcción de líneas italianizantes, encargada a la Empresa de Noe Macchi. Su torre se terminó en 1908, con otros proyectos.
Su recinto fue refugio durante la guerra civil salteña desatada en la década de 1860, y también cuando Felipe Varela invadió nuestra ciudad en 1867.
Sirvió de hospital cuando se desató la epidemia de cólera en el año 1886.
La Historia: La Iglesia Matriz, Basílica do Santíssimo Sacramento o Basílica del Santísimo Sacramento, a pesar de haber sido reconstruida en varias ocasiones, se le considera Junto a San Benito) un de las iglesias más antigua del Uruguay. Ubicada al costado de la Plaza de Armas, en la ciudad de Colonia del Sacramento, departamento de Colonia. Más precisamente, en el barrio histórico de la ciudad, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1995. Una sensación de majestuosa serenidad invade el corazón de quien franquea su puerta de entrada rodeada de piedras semi escondidas. En su interior se encuentran dos tumbas; una de ellas es la del Vicario Domingo Rama y la otra la del Padre Barredo, quien ejerció sus hábitos allí durante cuarenta años.
Esta iglesia originalmente fue un modesto rancho levantado en 1680, año de la fundación de la ciudad. Exactamente el 2 de febrero de ese mismo año se levantó la primitiva iglesia hecha de paja y terrón. En 1683, cuando por el "Tratado Provisorio", la Colonia es devuelta a los portugueses, la iglesia continua siendo un rancho de adobe y paja hasta 1699, que por orden del Gobernador Sebastián de Veiga Cabral, es construida con piedra y cal. En las primeras décadas del siglo XVIII también se realizaron obras. La iglesia sufrió sucesivas destrucciones parciales debido a accidentes bélicos, como por ejemplo el sitio que duró dos años, bajo el mando del Gobernador Salcedo. Vasconcellos logra restaurarla en forma de cruz latina, con la nave en el área del presbiterio más estrecha, techo de tejas y dos torres. Cuando Pedro de Cevallos sitia la Colonia ordena nuevas obras de restauración. En 1777 por los bombardeos del sitio otra vez queda muy arruinada y la Capilla de la Orden Tercera de San Francisco, pasa a ser utilizada como templo parroquial. Pero esta sufre un incendio y Colonia queda sin templo, utilizándose así una Capilla llamada de Santa Rita. En 1810 se inaugura un nuevo templo, pero en 1823, la caída de un rayo arrasa con la sacristía, destruyendo el altar mayor y deteriorando en partes su estructura. La explosión fue ocasionada por un polvorín portugués que se encontraba debajo de la sacristía, con municiones que habían sido allí guardadas en la época de la Dominación Cisplatina, derribando así los trabajos de reconstrucción realizados por el eminente arquitecto español Don Tomas Toribio.
La Iglesia y este hecho son mencionados por Carlos Darwin en su diario de viaje a bordo del HMS Beagle entre 1831 y 1836: "La Iglesia es una curiosa ruina. Era usada como polvorín, y fue alcanzada por un rayo durante una de las miles de tormentas eléctricas del Río de la Plata. La explosión voló dos terceras partes del edificio hasta los cimientos; la otra parte queda en pie como un raro y destruido monumento del poder de la electricidad y la pólvora unidos."
El edificio, que con pocos cambios llega hasta nuestros días, se concretó entre los años 1808 y 1810, aprovechándose, en buena parte, la construcción ya existente. Fue reconstruida sobre los planos del arquitecto español Tomás Toribio.
Así como mencionaba Darwin, fue alcanzada por un rayo, y entonces reconstruida nuevamente entre 1836 y 1841 (fecha de la que datan sus últimos muros restaurados). En 1976 se reconstruyeron las partes dañadas dejándose a la vista todo lo que es original. La Iglesia se destaca con sus anchos muros, sus altares y sus hermosas tallas. Además es de destacar un retablo del Siglo XVI. La pared del altar estuvo recubierta en mármol, y al ser derribada en una de sus restauraciones se descubre que medio metro más atrás estaba la pared auténtica. El cáliz de hierro fundido sobre dorado, -ubicado ahora sobre el altar-, fue estandarte en la fachada exterior de la iglesia en el año 1841. Conserva aún una pila bautismal que perteneciera a una de las primeras capillas, allá por el año 1700, un altar español de madera, así como un crucifijo tallado por los indios de las misiones jesuíticas, la figura de San Francisco de Asís, junto con un trono del siglo XIX y un sagrario misionero luso-brasileño de jacarandá, que engalanan el templo delicadamente. En la pared lateral se pueden apreciar los distintos estilos de construcción; diferenciándose las paredes de piedra de estilo portugués, de las de ladrillo estilo español. Conserva la concepción original de una sola nave flanqueada por capillas laterales con muros portugueses de mampostería de piedra y de ladrillo y cubierta con bóveda de cañón. La fachada y las cúpulas azulejadas de campanarios fueron recuperadas a partir del año 1957. A su alrededor se encontraba un cementerio y en épocas de la restauración, se extrajeron cantidades de restos. En excavaciones realizadas recientemente, aparecen en el costado izquierdo del templo, ruinas de los cimientos de lo que fuera "La Casa de los Gobernadores", las que junto a la iglesia eran los edificios principales de la ciudad.