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El acta y el cuadro originales del 19 de abril de 1.810 pueden ser vistos en la capilla Sta Rosa de Lima, ubicada en el Palacio Municipal. Ademas allì ocurriò la declaraciòn de independencia el 5 de julio 1.811.

Espectacular lugar. Un voto para tí!

Esta foto no está ubicada en el sitio correcto. Debe estar en la montaña (Cerro Avila) pues fue tomada desde ahí.

El Pastor de Nubes o La Muela como es conocida por los UCeVistas es una estatua de bronce dorado de Jean Arp que hace compañía a quienes frecuentan, visistan y transitan la Plaza Cubierta Carlos Raúl Villanueva, cerca de la Biblioteca Central y el Aula Magna. Una magnífica obra que es, sin duda alguna, uno de los más inconfundibles y representativos íconos de nuestra amada UCV.

Para los lectores de otros países; la escultura es una de las muchas obras de arte que adorna la Universidad Central de Venezuela cuya Ciudad Universitaria es el único campus universitario construído en el Siglo XX considerado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.

Urbanización La Urbina y El Marqués vistos desde la Julia (Parque El Avila). Julio 2006

La Plaza Francia o Plaza Altamira es una plaza ubicada en la urbanización Altamira al este de la ciudad de Caracas. Fue construida a principio de la década de 1940 e inaugurada el 11 de agosto de 1945 con el nombre de plaza Altamira. Posteriormente su nombre cambió a Plaza Francia luego de un convenio entre las ciudades de Caracas y París para tener una Plaza Francia en Caracas y una Plaza Venezuela en París. Fue diseñada por el urbanista Luis Roche, dentro del Proyecto de la urbanización Altamira, sector acomodado del municipio Chacao del Estado Miranda.

Destaca en la Plaza, el Obelisco de Altamira, símbolo del Municipio Chacao, el Espejo de Agua y una fuente que cae hacia el fondo de la Plaza que se ha convertido en un Pequeño Centro Comercial y la Principal Salida del Metro de Caracas en la Estación Altamira.

Antes de 1940, la zona de Altamira era una hacienda agrícola llamada El Paraíso, de 110 hectáreas, con las grandes quebradas cristalinas Pajaritos, Quebrada Seca y Quintero o quebrada de Chacao, afluentes del río Guaire, que descendían de norte a sur desde la montaña que limita al norte la ciudad de Caracas llamada el Cerro el Ávila. La Plaza Altamira fue concebida como centro de atracción hacia esta nueva urbanización. Por tres de sus lados pasan grandes avenidas (Sur: Av. Fco. de Miranda / Este: Av. Luis Roche / Oeste: Av. San Juan Bosco). Su obelisco fue en su momento la construcción más alta de la ciudad.

Es el Panteón Nacional el mausoleo de la patria donde reposan los restos del Libertador Simón Bolívar desde el 28 de Octubre de 1876. Está ubicado dentro del Foro Libertador, entre el Tribunal Supremo de Justicia y la Biblioteca en la Parroquia Altagracia.

Originalmente una modesta iglesia de la orden de los Hermanos Trinitarios, la "Ermita de La Santísima Trinidad", fue fundada por Juan Domingo del Sacramento Infante, se comenzó a construir hacia el año 1744 y fue consagrada en 1783. La Ermita quedó destruida por el terremoto del año 1812, pero fue reconstruida por el Ing. Solano. Luego por Decreto del 27 de Marzo de 1874 Antonio Guzmán Blanco, Presidente de Venezuela, ordenó convertir esta iglesia en Panteón Nacional.

La iglesia fue construida originalmente en estilo neogótico. El pórtico, las ventanas y puertas tienen forma ojival. La distribución interior está compuesta por tres naves separadas por columnas, las cuales soportan las arcadas circulares. El techo está decorado por pinturas realizadas por Tito Salas, que narran las glorias de Simón Bolívar.

En la nave central se encontraba un arca gótica que contenía las cenizas del Libertador Simón Bolívar. Esta arca fue sustituida en 1930 por una de bronce que es la que encontramos en la actualidad. Merece mención especial un gran candelabro de cuatro mil piezas y doscientas treinta luces, el cual fue instalado en 1883 para celebrar el centenario de su nacimiento.

La nave lateral derecha está dedicada al Generalísimo Francisco de Miranda, precursor de nuestra independencia; la nave lateral izquierda al Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. Ambas contiene su respectivo cenotafio, realizados por el escultor italiano Julio Roversi y el escultor español Juan B. Sales Ferre, respectivamente.

Adosados a las capillas laterales se pueden ven otros monumentos erigidos a la memoria de otros héroes de la patria, tales como el Cacique Guaicaipuro, el Dr. José María Vargas y el General Rafael Urdaneta. Detrás de este último se encuentra un altorrelieve en bronce sobre la llegada de los restos mortales del Padre de la Patria a Venezuela.

En el piso de mármol nos topamos con losas cuadradas con la inscripción de los nombres de otros héroes. Igualmente, en las paredes se pueden ver ofrendas y placas dedicadas a nuestros héroes por la gratitud nacional e internacional.

En el año 1910, bajo el mandato del General Juan Vicente Gómez, su arquitectura sufrió una modificación para la celebración del Centenario de la Independencia de Venezuela. Los cambios efectuados se limitaron a reconstruir algunos daños y a darle un mayor realce a su interior. Nuevamente fue modificado en el año 1929, bajo la presidencia del Dr. Juan Bautista Pérez, para la celebración del Centenario de la muerte del Libertador. Las transformaciones realizadas fueron radicales, al punto que se podría afirmar que fue reconstruido. La fachada principal fue modificada en el estilo barroco y las dos torres originales pasaron a ser tres, siendo la del centro una torre más alta. Se le dio mayor riqueza arquitectónica a las capillas, el Sarcófago del Libertador fue cambiado por uno más lujoso y los monumentos fueron reubicados.

Tunel Vegetal en El Caracas Country Club.

Alrededor de 1930, Caracas empieza a crecer progresivamente hacia el Este. Se comienzan a urbanizar las antiguas haciendas de caña y de café que se extendían de Sabana Grande en adelante y surgen, a lo largo de la recién asfaltada carretera del Este, La Florida, El Country Club, Campo Alegre, Altamira y Los Palos Grandes. En 1942 el número de vehículos matriculados no supera los 12 mil y la Ciudad no conocía de problemas de tránsito y conservaba buena parte del ambiente campestre de sus alrededores. A finales del año 1944 un grupo de jugadores de bolas criollas de fines de semana, decidieron fundar un club diferente a los de la época, que fuera muy venezolano y familiar. Para ello el día domingo 22 de Octubre de ese mismo año, a las once y media de la mañana, acordaron formalmente constituir una asociación civil que estableciera en pleno campo, un club o centro social que sirviera de esparcimiento sano y ameno a los asociados. A tal efecto adquieren un lote de terreno ubicado en lo que entonces se denomina Hacienda “Lourdes”, posteriormente urbanizada y conocida como Urbanización Los Cortijos de Lourdes. La protocolización de la compra del terreno se realiza en la Oficina Subalterna del Registro del Distrito Sucre del Estado Miranda, bajo el número 1, Folio 1, del protocolo tercero, del primer trimestre del año 1945.

El Club Campestre Los Cortijos se constituye inicialmente con un máximo de ciento cincuenta socios, cada uno de los cuales debía suscribir una de las ciento cincuenta acciones, por un valor de dos mil bolívares cada una. Alberto Ordóñez fue el primer presidente de la Junta Directiva de constitución y Gustavo Gil, el primer Vice-presidente. Entre los fundadores se encontraban Alejandro Hernández, el famoso fabricante del Ron Pampero, quien fue el primer secretario, y José Ignacio Delgado, el Tesorero. Adicionalmente se contaban en el grupo fundador a Félix Morreo, uno de los mejores sastres de Caracas, y a Eduardo Antonini, Paulo García Pérez, M. E. Castro Herrera, Julio Martínez, Roberto Sosa, Francisco Rendiles, Julio Alfonzo, G.A. Gabaldón, Alejandro Rivero, Roberto Sosa, F. Leubillán Leal, Pedro Delgado, J. Gustavo Paredes, Alberto Ayala, Mariano Fortoul, Antonio Blasini, G. Núñez Maza, Alberto Castillo, Diógenes Montes, Juan G. Gabaldón, José Camino, Jorge Armand G., Enrique Riquezes, Guillermo Antonini, Julio Martínez, Eduardo Pradilla, Blas E. Serrano y Rafael Eduardo Dávila.

El Club Campestre Los Cortijos se creó con la intención de ser un centro social eminentemente criollo. Lo primero que se construyó fue el patio de bolas y la pequeña casa principal. Luego, una gallera y la manga de toros coleados. En los años 60 se construyó el magnífico Edificio Principal, con sus hermosos salones, pasillos y jardines, obra del Arquitecto y socio del Club Carlos Brando.

El grato ambiente social y el alto nivel deportivo, y en especial las fiestas aniversario y otras celebraciones tradicionales se convirtieron en una referencia para la sociedad caraqueña por espacio de más de tres décadas.

Con el devenir del tiempo, se agregaron nuevas instalaciones como piscinas, campo de softball, canchas de Tenis, cancha de equitación, bowling, y a comienzos de los años 80 el Club tenía casi la misma fisonomía que hoy en día. En esa época ya contaba con mil socios propietarios.

A finales de los años 80 y comienzos de los 90 se realizaron varias obras que completaron la infraestructura del Club tal como la conocemos hoy en día: la piscina con toboganes, la carretera y área de estacionamiento al este y sur, el gimnasio unisex y los kioskos.

Hoy en día más de 1200 familias, de socios y asociados del Club Campestre Los Cortijos, disfrutan de sus amplias y variadas instalaciones y de sus actividades sociales, deportivas, recreacionales y culturales. A pesar de estar en plena Area Metropolitana de Caracas y rodeado de empresas, el Club sigue siendo para sus miembros un oasis de grato ambiente familiar, que conserva reminiscencias del espíritu de aquella Caracas ídilica y campestre de los fundadores de la asociación.

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